Un plan práctico de aclimatación día a día para el Tíbet: cómo pasar tus primeras 48 horas en Lhasa, cómo ascender con seguridad y las señales de alarma ante las que actuar.
La altitud es el mayor reto físico de un viaje al Tíbet, y la buena noticia es que en gran medida se puede gestionar con un plan sensato. La mayoría de los viajeros se aclimatan bien haciendo unas pocas cosas sencillas de forma constante: llegar despacio, descansar al principio, ascender gradualmente e hidratarse a fondo. Esta guía lo convierte en un plan concreto, día a día, que puedes seguir.
Este artículo complementa nuestra guía más amplia sobre el mal de altura; aquí el foco está en el calendario.
Los principios fundamentales

Todo lo que sigue se apoya en un puñado de reglas que los montañeros tienen interiorizadas:
- Descansa primero. Tu principal tarea en las primeras 48 horas en altitud es hacer muy poco.
- Asciende gradualmente. Como guía aproximada, una vez que vayas subiendo, procura elevar tu altitud de descanso no más de unos 300-400 metros al día.
- "Sube alto, duerme bajo". Subir más alto durante el día está bien, siempre que vuelvas a bajar para dormir más abajo.
- Hidrátate de forma intensa. La aclimatación provoca pérdida de líquidos; procura beber unos 4 litros de agua (o más) al día.
- Evita el alcohol y modera los esfuerzos intensos en los primeros días.
- Come bien. Una dieta rica en calorías ayuda a tu cuerpo a adaptarse.
Ten presentes estas pautas y el plan día a día que sigue prácticamente se ocupa solo.
Día 1: llegada a Lhasa (≈3.650 m)
Lhasa se sitúa a unos 3.650 metros y, para la mayoría de los visitantes, esta es la altitud a la que el cuerpo tiene que adaptarse por primera vez. Hoy se trata de no hacer casi nada.
- Nada de actividad intensa. Ni senderismo, ni gimnasio, ni caminar rápido, ni cargar maletas escaleras arriba.
- Regístrate y acomódate. Un paseo corto y tranquilo cerca de tu hotel es lo máximo que deberías intentar.
- Empieza a beber agua de inmediato y mantenlo.
- Come una comida en condiciones, aunque tengas poco apetito.
- Espera síntomas leves. Un dolor de cabeza ligero, algo de falta de aire o un sueño entrecortado la primera noche son habituales y suelen pasarse.
Resiste la tentación de "aguantar el tirón" haciendo turismo el día de llegada. Darle ahora tiempo a tu corazón y a tus pulmones da sus frutos durante el resto del viaje.
Día 2: turismo suave por Lhasa
Con una noche a tus espaldas, puedes empezar un turismo suave y de poco esfuerzo; precisamente por esto funciona un itinerario que empieza por Lhasa.
- Visita lugares céntricos y de poco esfuerzo: el Templo de Jokhang y un paseo tranquilo por el Barkhor son ideales.
- Reduce las subidas al mínimo. Si hoy te enfrentas a las numerosas escaleras del Potala, ve despacio y con pausas frecuentes.
- Continúa con una hidratación intensa y una buena alimentación.
- Escucha a tu cuerpo y comunica a tu guía cualquier empeoramiento.
Día 3: segundo día completo antes de subir más alto
Recomendamos al menos dos días completos en Lhasa antes de ascender a destinos más altos. Aprovecha este día para consolidar tu adaptación.
- Añade un poco más de actividad —los monasterios de Drepung o Sera— manteniéndote dentro de límites cómodos.
- Al final de hoy, la mayoría de los viajeros se sienten notablemente mejor que a la llegada.
- Esta es tu plataforma: solo sube más alto cuando Lhasa te resulte manejable.
Para dar forma al itinerario, consulta cuántos días en el Tíbet y nuestra página de tours por el Tíbet.
Días 4 en adelante: ascender gradualmente
Una vez que dejas Lhasa rumbo a lugares más altos, aplica las reglas de ascenso gradual y de "sube alto, duerme bajo". Una ruta bien diseñada lo hace por ti, subiendo por cotas intermedias en lugar de saltar directamente al punto más alto.
| Día | Parada de ejemplo | Altitud de descanso aprox. | Nota |
|---|---|---|---|
| 1-3 | Lhasa | ~3.650 m | Descanso y aclimatación |
| 4 | Gyantse / Shigatse | ~3.900-4.000 m | Subida modesta |
| 5 | Zona de Tingri | ~4.300 m | Punto de etapa más alto |
| 6 | Zona del Campo Base del Everest | ~5.200-5.200 m | Noche más alta; espera un sueño ligero |
Esto es ilustrativo —tu ruta exacta varía—, pero muestra el principio: ir subiendo por etapas. Un salto como ir de Lhasa directamente al Campo Base del Everest sin noches intermedias es justo lo que hay que evitar. Nuestro Tour al Campo Base del Everest (8 días) está estructurado en torno a este ascenso escalonado.
Hidratación y dieta: detalles concretos
- Agua: procura beber unos 4 litros al día; lleva una botella rellenable. Las sales de rehidratación oral, los zumos, la sopa e incluso remedios tradicionales como un caldo con sabor a ajo los usan los viajeros para mantener líquidos y sales.
- Comida: opta por comidas calientes y ricas en calorías; no te saltes la comida solo porque baje el apetito.
- Evita el alcohol, sobre todo los primeros días: empeora la deshidratación y enmascara cómo te encuentras realmente.
Medicación: habla con tu médico
Algunos viajeros toman acetazolamida (Diamox) para acelerar la aclimatación. Advertencias importantes:
- Puede ayudar a la aclimatación, pero no enmascara los síntomas: aun así tienes que vigilar cómo te sientes.
- Es un medicamento con receta: coméntalo con tu propio médico antes del viaje, incluyendo dosis y efectos secundarios.
- Es una ayuda, no un sustituto de un ritmo sensato y una buena hidratación.
Señales de alarma: cuándo actuar
Los síntomas leves (dolor de cabeza ligero, náuseas leves, falta de aire con el esfuerzo, mal sueño la primera noche) son habituales y suelen mejorar con descanso y líquidos. Pero ciertas señales significan que debes dejar de ascender y avisar a tu guía de inmediato:
- Un dolor de cabeza intenso o que empeora y no responde al descanso ni a los analgésicos
- Vómitos persistentes
- Falta de aire en reposo
- Confusión, mareo intenso, pérdida de coordinación o somnolencia inusual
Estos pueden indicar una enfermedad de altura grave. El tratamiento más fiable es descender. No aguantes a la fuerza, y no dejes que el orgullo te haga seguir subiendo. Tu guía tiene experiencia en esto y es tu primer punto de contacto.
Una tranquilidad realista
La gran mayoría de los viajeros —a menudo se cita más del 90%— se adaptan bien siguiendo estos fundamentos. No hace falta ser un atleta; hace falta ser paciente. Descansa a la llegada, dale a Lhasa dos días completos, sube por etapas, bebe mucha más agua de la que te parezca natural y habla pronto si algo va mal.
Haz eso, y la altitud se convierte en el telón de fondo de un viaje inolvidable en lugar de en aquello que lo descarrila. ¿Quieres una ruta diseñada en torno a un ritmo seguro? Ponte en contacto, o empieza con nuestra guía para tu primer viaje al Tíbet.
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Preguntas frecuentes
Al menos dos días completos antes de ascender a destinos más altos. Dedica el día de llegada a descansar, casi sin actividad, y luego ve incorporando un turismo suave y de poco esfuerzo. Al final del segundo día completo, la mayoría de los viajeros se sienten notablemente mejor y pueden empezar a subir más alto.



